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LOS PECADOS DE LA CARNE

Posted by Pasa la voz on 11:20

Esta es la continuación de nuestro articulo impreso Los pecados de la carne realizado por Ana María Tobón, estudiante de Psicología y María Fernanda Escobar, estudiante de comunicación. 

El ser humano, diferenciado de otros seres terrestres por su capacidad racional desarrollada a lo largo de muchos siglos y reflejada, no sólo anatómicamente, sino también en cuanto a la organización de las sociedades humanas, se ha acostumbrado a explicar sus actos en las necesidades autocreadas y cada vez más alejadas de lo natural. 

El hombre crea su propio mundo, opuesto al natural. El concepto post-modernidad denomina a una época convulsionada con cambios que van a gran velocidad; se trata quizá de un “periodo” (lo pongo entre comillas debido a que la irre

versibilidad de los hechos) en el que en la medida que el hombre crea sus propias reglas, cae en sus propias trampas y al caer, dichas necesidades autocreadas se convierten en lo importante, mientras que lo primordial pasa a un segundo, tercer, último plano: la autoconciencia, entendida como conocimiento propio y de su relación con el mundo.

El hombre no atiende a las verdaderas necesidades de su organismo y debido al hábito de la prisa, rompe con el equilibrio planetario. Es por estas razones que encontré en el vegetarianismo y en los ideales de una lucha por la liberación animal, una nueva costumbre que se conecta con la autoconciencia. Los aprendizajes son muchos, por un lado, se trata de una nutrición completa debido a que en el reino vegetal se encuentran las vitaminas, los aminoácidos y los minerales que se requieren para vivir. Al mismo tiempo, esto entra en conexión con el equilibrio emocional debido a que se deja la costumbre de matar sin necesidad; así como el humano, los demás animales, tienen procesos mentales básicos de los cuales dependen para moverse y existir en el mundo, por lo tanto, cualquier suceso que atente en contra de su integridad física será doloroso y contra su integridad mental, será traumático; entonces, comerse a un animal, implica comerse su dolor.

Para los que se ven los Simpsons, tal  vez recuerden el episodio en el que Lisa deja de comer carne por que ve la tierna ovejita en su plato, pidiéndole que no se la coma, bueno a mi a los 12 años me paso eso, siempre en mi casa me inculcaron el amor por los animales y siempre tuve la compañía de animales desde muy pequeña, es una practica normal en mi casa rescatar animales callejeros. Es por esto que desde muy pequeña tuve la conciencia de respeto hacia los animales, primero no como un ejercicio racional, sino como una pulsión llevada por la emoción. Tenia la espinita ahí y insistía en mi 

casa con ser vegetariana, pero sin resultados, pues la primera barrera a vencer es la costumbre y la familia, a menos que se viva sol@, siempre son otros los que cocinan y los que no están dispuestos a ceder y cambiar el menú y mucho menos por una razón tan “infantil”, como “es que me da pesar comerme ese animalito”, evidentemente a los 13 años no tenia muchos argumentos, ni razones para defender mi decisión con mi madre, así que terminaba cediendo, hasta que a los 14 años decidí que no podía más, aunque no fue del todo mi decisión, fue una necesidad muy desde la emoción, sentía que estaba mal y no podía seguir haciéndolo.

Desde esa edad comenzó también la labor animalista y posteriormente conocí a alguien que me ayudo a llenarme de argumentos sólidos y me mostro toda una nueva cara acerca del vegetarianismo, esta vez te

nia argumentos. Ahora además de la emoción y amor que sentía hacia los animales, tenia argumentos, ahora sentía que debía haber una armonía entre la naturaleza y el hombre, pero además de esto tenia razones de sobra para no seguir comiendo carne, además de esa necesidad de armonía.

Cuando leí por primera vez un libro dedicado enteramente a la Liberación Animal, no pude evitar llorar, -si puede parecer cursi y exagerado-, pero como no sentirse mal al leer que los pollos son encerrados toda su vida en unas jaulas en las cuales no pueden moverse y a causa de esto  su patas crecen alrededor de las rejillas de las jaulas, de tal modo que crecen literalmente pegados a sus jaulas, no es lo suficientemente cruel para sentirse consternado? O al leer que a los pollos les cortan el pico para que así puedan comer más y engordar más rápido, además para evitar que por el encierro peleen y se maten entre ellos.

En Colombia, la industria de la carne y las avícolas no son tan “salvajes” por así decirlo, pero si maltratan a los animales de maneras inimaginables, no entendía entonces como poder comer eso? Como poder comer sufrimiento, si mi dieta no lo requiere? Por que amenazar con la vida de estos animales?

Y encontré además dos reflexiones, que hasta hoy me acompañan, primero, por que nos preguntamos por los pensamientos de los animales, si ellos razonan, si tienen pensamientos, expectativas, si su vida tiene sentido?, por que hacerlo? Por que no nos preguntamos lo importante, lo que es de ellos, los animales pueden sentir? Pueden sufrir?, definitivamente si. Segunda, es muy difícil ser vegetariano? Y me di cuenta que no, que más allá de la convención social, es fácil, lo primero a lo que se enfrenta es a la costumbre, la costumbre que arrolla razones, pero nosotros si podemos pensar y sentir, y mis pensamientos y sentimientos me dicen una sola cosa, no es necesario el sufrimiento de un animal, y la deforestación de bosques, y selva como el amazonas en el caso de Brasil, para el alimento de ganado, no es necesario este daño ecológico para sostener una necesidad artificial que engrosa los bolsillos de ganaderos e industrias millonarias, reflejo de la injusticia entre las mismas sociedades humanas ya que por ejemplo, con las legumbres que alimentan a los animales de la industria de consumo de carne, se podrían mitigar las hambrunas en el mundo, pero preferimos seguir con el daño ecológico, daño que podemos evitar con un sencillo cambio en nuestra dieta y en nuestra mente.

Es así, que hoy la industria de la carne cambio, el consumo de carne, cambio al mismo ritmo de la sociedad; matar animales para sobre vivir pasó a ser un negocio muy rentable: el objetivo ya no fue alimentar sino ganar. Los animales como objeto del consumo capitalista, tienen vidas que no son vidas, vidas con un rápido y único objetivo: la muerte. No gozan de la vida, sus instintos son estancados, están destinados a permanecer bajo condiciones de sufrimiento.

Podríamos, seguir con caso y argumentos sorbe al industria de la carne, pero podríamos caer en el amarillismo, solo esta una simple reflexión, por que preguntarse por los animales o no respetar ni siquiera a quien respeta a los animales, si estuvieras en una finca abandona, que comerías primero las frutas y legumbres o saldrías a matar a la vaca que esta afuera o tal vez no hay vaca matarías al perro que te acompaña. Entonces, ¿cuál es de verdad el orden natural? ¿No será, el orden en el que todo esté en armonía, hombre, animales y medio ambiente, menos sufrimiento, menos deforestación, más equilibrio?


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